viernes, 5 de marzo de 2010

La primera vez

La última entrega de los premios Goya tuvo, al menos para mí, un momento estelar, emocionante como ningún otro. Mucho más vibrante, dónde va a parar, que la aparición de Pedro Almodóvar para cerrar la gala y llevarse él todo el protagonismo. El instante al que me refiero fue la entrega del galardón honorífico a Antonio Mercero. No porque ese director haya sido santo de mi devoción (odiaba 'Verano azul' y 'Farmacia de guardia'), sino por sus circunstancias personales. Mercero padece, al igual que miles de personas en todo el mundo, alzheimer. Verle hacer un esfuerzo para reconocer a gente que hasta hace poco tiempo eran compañeros habituales te pone un nudo en la garganta difícil de digerir. Más aún, cuando escuchas las palabras de sus hijos recogiendo el premio. Decían que, al menos, su padre tenía la satisfacción de vencer a la enfermedad viendo una y otra vez Cantando bajo la lluvia como si fuera la primera vez.
No consuelan demasiado esas palabras, pero son hermosas. La memoria es una facultad necesaria, vital. Sin embargo, a veces, muchas veces, entorpece al asombro, a la sorpresa, también necesaria. Cuando vi por primera vez Cantando bajo la lluvia me quedé literalmente con la boca abierta. Y lo mismo me pasó cuando conocí a la Maga. O cuando escuché una canción que decía "something in the way she moves, attracts me like no other lover". Ahora, si vuelvo a ver de nuevo esa película, si leo otra vez Rayuela, o si escucho por enésima vez a los Beatles, la sensación no es la misma, no es tan intensa. Aunque sean obras maestras y tengan resortes ocultos para erizarte la piel cuando menos lo esperas. Los sentidos están ya preparados y la memoria pone sus barreras, por suerte.
Por suerte, y no voy a caer en la nostalgia barata, queda mucho por descubrir: libros, canciones, películas, personas... Así que a leer, a escuchar música, a ir al cine y... a eso. Buen fin de semana.

sábado, 20 de febrero de 2010

Liverpool con acento sevillano

Hasta el domingo pasado no había tenido ocasión de presenciar un directo de Los Escarabajos, la banda sevillana que ha recogido el repertorio de los Beatles como santo y seña de su trayectoria. Fue en la sala Toscana, de Alcalá de Guadaíra, pueblo que pide a gritos una programación musical coherente con su crecimiento urbano. La sensación dejada por estos seguidores de los Fab Four fue inmejorable. Es complicado asumir una tarea como la de emular a los Beatles (sin duda, tiene que pesar la carga de responsabilidad y la comparación), pero mayor tiene que ser la satisfacción que se obtiene después de recibir el aplauso de un público entregado, que ha coreado los temas y ha hecho decenas de peticiones. José Antonio Vaquerizo, Miguel Labrado, Benjamín Serrano y Enrique Sánchez tienen tal capacidad para mimetizarse con George, John, Ringo y Paul, que consiguen transportar al oyente a un espacio distinto. Su música funciona a modo de máquina del tiempo, con poderes mágicos para convertir por momentos un café cualquiera en la Caverna de Liverpool.
Según leo en la página web del grupo, ésta es la décimosexta formación de Los Escarabajos. Me imagino que algo tendrán que agradecer los actuales componentes a los anteriores, pues, a buen seguro, cada uno habrá aportado su grano de arena para hacer realidad este sueño sevillano, que se refresca constantemente con nuevos proyectos, desde que en 1993 iniciaran su andadura. Para 2010, se han propuesto culminar una gira titulada "One By One (Ontological Tour)", que consiste en presentar, una por una, las canciones que el cuarteto inglés nuncó interpretó en vivo. Un reto novedoso, que se suma a los nueve discos que tienen grabados, los continuos directos que ofrecen (una media de cien por año) y la presencia, desde 2003, como representantes españoles en la Beatle Week de Liverpool, donde se reúnen selectos fieles de la banda.
En el tiempo que trabajé en Abc, hace unos seis o siete años, tuve a un compañero en Cultura que no paraba de "sacar" a Los Escarabajos, dándole bola a sus conciertos y entrevistándoles (todavía lo hace). Una noche, a punto del cierre, recuerdo que el jefe de sección le lanzó una puya por su fijación con Los Escarabajos. Yo, como no los conocía entonces (no sé en qué estaría pensando), le di la razón en silencio. Pensaba: ¿qué tendrán éstos para que aparezcan cada semana en el periódico? Pero, ahora, después de haberlos escuchado, pienso que habría hecho lo mismo que aquel redactor: anunciar una y otra vez sus actuaciones. Por eso, a partir de ahora, intentaré redimirme de ese silencio y difundir el trabajo de Los Escarabajos. El próximo 3 de abril volveré a verlos en el mismo lugar, y, si tuviera tiempo y coche, me acercaba a Burgos para verlos esta noche en el mano a mano Rolling vs. Beatles que organiza la sala Hangar. Realmente, merecen la pena.

domingo, 14 de febrero de 2010

Sid y Nancy: feliz día de San Valentín

"Hay días en que valdría más no salir de la cama", dice Nacho Vegas en una de sus canciones ('Días extraños' - El tiempo de las cerezas). Y lo digo yo hoy, 14 de febrero, en el que se deben escuchar palabras tan surrealistas, declaraciones de amor tan impostadas, tan de película de serie b, que o bien te provocan risa, o bien te noquean para cuatro semanas, dejando una resaca difícil de superar. Una de esas absurdas dedicatorias románticas la he leído esta mañana en Internet: una chica le abría su corazón y su cerebro vacío a su chico ('Sid') diciéndole que quería ser su 'Nancy' y morir por él. Para los que tengan la suerte de no saberlo, habría que aclarar que esta adolescente se refería a Sid Vicious, bajista de los Sex Pistols, y Nancy Spungen, su groupie, considerados como los Romeo y Julieta del punk. Con perdón de Shakespeare.
Lo malo de estas confesiones de amor no son las personas, sino el crimen que se comete a la literatura. Hay quienes buscan metáforas de Bécquer y quienes se miran en el espejo del rock, en el manido "vive deprisa", tomando los ejemplos de personajes tan inefables como Sid Vicious, que, por no saber, no sabía ni tocar la guitarra, según cuentan algunos "compañeros". Jon Savage relata en England´s dreaming, la biografía de los Pistols, que Steve Jones tuvo que suplirlo en el estudio y que en varios conciertos se le apagaba deliberadamente el amplificador para que no fuera escuchado por nadie. Al parecer, se defendía medianamente en temas de tres acordes.
Tampoco era un genio Sid para la poesía. Tras la muerte de Nancy (según algunas versiones, asesinada por el propio guitarrista, tras una noche de desenfreno y drogas), éste le escribió unos versos que pronto aparecerán en los libros de texto de la ESO:

"Tu fuiste mi pequeña bebita,
y yo conocí todos tus miedos.
Busco la alegría abrazándote con mis brazos
y besando tus lágrimas.
Pero ahora te has ido.
Sólo hay dolor
y nada que yo pueda hacer.
Y yo no quiero vivir esta vida
si no puedo vivirla por ti.
A mi bebita, nuestro amor nunca morirá".

Qué le vamos a hacer. Es el día de las cerezas y yo ya me he levantado de la cama.

viernes, 29 de enero de 2010

Original y copia: las mejores versiones de los Beatles

A pesar de los años transcurridos y la pila de tópicos escritos, la música de los Beatles sigue siendo fuente de inspiración para muchos autores, que se afanan en revisar temas clásicos del grupo inglés, o bien se empeñan en destruirlos con alevosía. Hay de todo, claro está. Desde los que osan reformular las canciones sirviéndose de otros géneros (jazz, funk, samba, rumba, bolero, clásica, etc.) hasta los que simplemente imitan y acaban componiendo un bodrio mayúsculo con el que intentan rellenar un disco.
En los últimos meses he ido recopilando temas de los Beatles interpretados por otros grupos y el resultado ha sido en ocasiones sorprendente, y la mayor de las veces, deprimente. Poco a poco he ido confeccionando una lista de las que considero las mejores versiones de los Beatles, en la que podrían estar la célebre "With a little help from my friends" de Joe Cocker, o la desconocida versión de "Michelle" cantada en italiano por Mina Mazzini.
El tema daría para una clasificación interminable. Tanto es así que una emisora de radio británica, que emite (o emitía) por canales digitales, basa su programación exclusivamente en canciones de los Beatles y en las revisiones que han hecho otros autores. Así durante un día y otro, "como un surtidor de una fuente", diría Juan Ramón, cuya agua toma impulso y vuelve a subir sobre sí misma, sin que la música se agote.
Ésta es mi lista provisional de "covers" de los Beatles (se aceptan propuestas):
- Joe Cocker: "With a little help from my friends".
- José Feliciano: "In my life".
- Nina Simone: "Here comes the sun".
- Mina: "Michelle".
- Michael Jackson: "Come together" (muy buena también la versión de Aerosmith).
- David Bowie: "Across the universe".
- Stevie Wonder: "We can work it out".
- Cheap Trick: "Magical Mystery Tour".
- Siouxsie ant the Banshees: "Dear Prudence".
- Oasis: "I am the walrus".
- Neil Young: "A day in the life".
- Eddie Vedder: "You´ve got to hide your love away".

* No creo que sea necesario aclarar que prefiero los originales a las copias..., pero lo aclaro.

viernes, 15 de enero de 2010

Una serie de catastróficas desdichas: Teddy Pendergrass

El pasado miércoles murió Teddy Pendergrass, cantante de soul y R&B, estrella de la balada romántica e icono sexual para muchas mujeres a finales de los años setenta. Sólo unos cuantos medios de comunicación se han hecho eco de la noticia, con breves obituarios o semblanzas que recuerdan su mejor época (véase, por ejemplo, el artículo de José Manuel Gómez en El Mundo, "Aquellos chulazos souleros"). La verdad es que no debe extrañarnos esa ausencia en la prensa, porque Pendergrass apenas era conocido en España. Sus canciones, que fueron éxitos indudables en Estados Unidos, llegaron con cuentagotas a nuestro país y su fama quedó eclipsada por Barry White y Marvin Gaye, quienes contaron con mayor seguimiento internacional.
Los escasos artículos que circulan sobre Pendergrass tienden a compararlo con Marvin Gaye y a situarlo en un escalafón más bajo. Quizás sean acertados los juicios, porque la categoría de Gaye es difícil de igualar. En cambio, no creo que sean afortunados los comentarios que tachan a Pendergrass como un simple imitador de su música, a pesar del parecido físico, del estilo cadencioso, de la fama de mujeriegos y del infortunio que se cruzó en la vida de ambos.
Justo cuando se encontraba en la cima de su carrera artística, después de haber vendido cientos de miles de discos y de haber conseguido una nominación a los Grammy, por su magnífico tema 'Close the door', Pendegrass sufrió un accidente de tráfico que le afectó a su espina dorsal y le dejó inmovilizado de cintura hacia abajo. Fue el 18 de marzo de 1982. El cantante conducía su Rolls-Royce camino de casa, en Philadelphia, acompañado de una transexual que había conocido esa misma noche en un club; cuando le fallaron los frenos y empotró su vida contra un árbol. A partir de ese momento, el atractivo cantante de casi dos metros de altura, que despertaba el apetito sexual de su público, con su torso medio desnudo y sudoroso, pasó a convertirse en el pobre cantante de casi dos metros de altura, que despertaba piedad entre los espectadores. Desde su silla de ruedas, la potente y áspera voz de Pendergrass quedó seccionada, oprimida en su diafragma.
Aun así, Pendergrass tuvo fuerza suficiente para continuar publicando discos. En 1984, grabó el tema 'Hold me' a dúo con Whitney Houston y lanzó la carrera de ésta cuando todavía era una desconocida. Más adelante, se enroló a una gira de conciertos gospel y escribió una autobiografía (Truly blessed) en la que se muestra agradecido a Dios, bendecido a pesar de todo. Pero su presencia se fue haciendo cada vez más intermitente. Antes de que le diagnosticaran el cáncer de colon que le ha llevado a la muerte, con apenas 59 años, su voz volvió a sonar con la canción 'Wake up everybody', que fue uno de los emblemas sonoros de la campaña electoral de Barack Obama en 2008, otro de los fuegos de artificio de la "ilusión" norteamericana.
Como ocurre en tantas ocasiones, la muerte de un artista representa su mejor carta de presentación ante el público que aún no ha oído su nombre. Teddy Pendergrass formó parte de una generación de cantantes negros que ya no estaban obligados a reivindicar derechos y a hacer alusiones a la política en sus discos. Sus canciones hablan principalmente de amor, y después de amor, con algo de cortejo sensual, que no vendría mal recuperar. Aunque el pub y el sofá de 'skay' rojo estén pasados de moda.

sábado, 9 de enero de 2010

"Injusticia exprés", por Ignacio Escolar

Hay una familia en Barcelona que lleva más de un año de juicios, sin poder entrar en su casa, porque se fueron de vacaciones y al volver encontraron la cerradura cambiada y a unos ladrones viviendo dentro. Han tenido mala suerte. Si en vez de robarles el piso, les hubiesen quitado un MP3, su problema se habría solucionado en cuatro días.
Los autores se quejan de que la justicia es lenta, que hay páginas web ilegales que tardan meses o incluso años en cerrar. Es cierto, pero la lentitud judicial no es sólo un problema para la SGAE. Además, el plan propuesto ni siquiera pasa por celebrar un juicio rápido. Se tarda aún menos si primero se condena y después se juzga.
Obligar a la Audiencia Nacional a que vise en cuatro días cada cierre que ordene una comisión ministerial es otro despropósito más, un remedio peor que la enfermedad, que no sustituye a un verdadero juicio. La Audiencia es un tribunal excepcional, bastante sobrecargado, que se ocupa de los delitos más graves: el terrorismo, el narcotráfico, la corrupción… Quitar tiempo a estos problemas para que la justicia de la SGAE vaya rapidita y sin frenos legales es de juzgado de guardia.
(Público, 9-I-2010)

domingo, 3 de enero de 2010

Todo nuevo de nuevo

Vamos começar
Colocando um ponto final
Pelo menos já é um sinal
De que tudo na vida tem fim

Vamos acordar
Hoje tem um sol diferente no céu
Gargalhando no seu carrossel
Gritando nada é tão triste assim

É tudo novo de novo
Vamos nos jogar onde já caímos
Tudo novo de novo
Vamos mergulhar do alto onde subimos

Vamos celebrar
Nossa própria maneira de ser
Essa luz que acabou de nascer
Quando aquela de trás apagou

E vamos terminar
Inventando uma nova canção
Nem que seja uma outra versão
Pra tentar entender que acabou

Mas é tudo novo de novo
Vamos nos jogar onde já caímos
Tudo novo de novo
Vamos mergulhar do alto onde subimos

(Paulinho Moska, "Tudo novo de novo")