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lunes, 22 de agosto de 2011

Y se hizo la voz

Patricia Kraus clavó su huella en el escenario del Cicus el pasado viernes, en Sevilla.
Como de costumbre llegamos tarde al concierto al no haber contado con el tiempo de más que se tarda en encontrar la callejuela. Íbamos a ciegas, ni habíamos mirado el cartel del 21 Grados esa noche. Al encuentro. Una vez dimos con el lugar el guarda advierte: no queda sitio, si eso tirad para el final.
 
“Patricia Kraus”, leemos en el cartel una vez dentro. ¿Por qué será que nos suena? Nos colocamos de pie, al fondo, y en el escenario un piano de cola y una mujer en éxtasis cantando un solo de guitarra en el registro agudo. La gente estalla en aplausos sin que aún haya acabado el tema y es cuando V y yo nos miramos cómplices y es un pacto no verbal para dejarnos ir con la música.
 
Es imposible construir un relato lineal tras el concierto. Todos recordarán la masa música-público efervescente, buscar en el techo estrellado del patio cuando Moon River, el dúo que dejó que nos marcásemos con ella en Parole, el diafragma incansable con cada nota tenida, Como un animal, los solos de guitarra cuando ella era todos los instrumentos, un lírico evidente tras el soul, la tesitura estirándose, la conexión piano-voz, I’d rather go blind –llegados a este punto quién no, y un final valiente a capela- a pelo- cantando por Janis Joplin. Y la gente no aguanta más y se sale de la silla por segunda vez. El concierto acaba y queda la vuelta a casa, si acaso una cerveza que nos traiga a la tierra. V va caminando a 60 la negra, tarareando la última; hablamos de cualquier cosa, de la vuelta al conservatorio en septiembre; porque es pronto para traducir en palabras aún. Y nos miramos otra vez, nos acordamos del pacto y, ahora sí, la risa nerviosa, preguntarnos cómo es que ocurren estas cosas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Quique González: una crónica imposible

Una gripe me dejó anoche enclaustrado, cumpliendo en casa, con leche caliente y cama, la penitencia de perderme el concierto de Quique González en la Sala Q. Concierto que esperaba con ilusión, después del buen sabor de boca que me deparó el anterior, celebrado en la misma sala sevillana el 14 de noviembre de 2008, y en el que sí pude estar de cuerpo presente y en saludables condiciones. Vengo escuchando a Quique González desde hace al menos ocho años, cuando publicó Salitre 48, y todo directo suyo supone para mí un acontecimiento importante.
Una crónica imposible del concierto de anoche me lleva a intuir los acordes de "La lluvia debajo del brazo" o "Nadie podrá con nosotros", temas que se incluyen en su último álbum, Daiquiri Blues. A imaginar los instantes íntimos y cercanos, logrados con temas como "Aunque tú no lo sepas"; y a desperezar la nostalgia con el rock de "Miss camiseta mojada" o "Te lo dije". Pero eso no sería más que una crónica ficticia, la ilusión de quien no tiene más remedio que inventar a falta de datos comprobables.
De lo único que puedo estar seguro es de que el concierto de ayer fue diferente a los del resto de la gira. Quique González no repite nunca un espectáculo, a pesar de que el listado de temas pueda ser el mismo. No hace productos industriales, prefabricados. No se sirve de luces ni pantallas gigantes para deslumbrar al personal. Es, como ha dicho algún que otro crítico, un músico honesto y arriesgado, que rompió su contrato con una gran casa discográfica para trabajar con independencia. Es de los que hablan sobre el escenario, sin necesidad de lloriquear por la piratería y otros males.
Hace tiempo le leí en una entrevista que no estaba dispuesto a entrar en el juego de la industria discográfica, que utiliza ahora a sus artistas para reclamar por las pérdidas y el mal que supone Internet. Durante muchos años, esas empresas se mantuvieron al margen de las condiciones en las que trabajaban los músicos, mirando para otro lado cuando se hablaba del exiguo porcentaje que les correspondía a los creadores. Ahora, en época de vacas flacas y agotado el negocio, les exigen que den la cara por ellos. Algo que gente como Quique González, un trabajador nato de la música (y no una estrella de revista y televisión), no está dispuesto a hacer.
Está claro que la piratería empobrece el mercado musical. Pero es probable que ese mercado no fuera el más justo. Por mucho top manta que exista, o mucha descarga ilegal, la creatividad de los verdaderos autores no va a mermar. Quizás, la manida crisis sirva para poner a unos y a otros en el lugar que les corresponde, para hacer una limpieza necesaria. Muchos de los que protestan, sin asomo de humildad, no saben lo que es componer; y muchos otros hasta se avergonzarían de tocar para un auditorio de menos de 500 personas. Seguro que a más de uno le aparecería una sonrisa boba al oír el nombre de una sala sevillana llamada Q, y otros pondrían cara de interrogación ante el nombre de un tal Quique González. Verles escribir versos como los suyos también sería una crónica imposible.

sábado, 11 de julio de 2009

Depeche Mode cancela el concierto de Sevilla

Por noticias y rumores previos, más de uno barruntaba la anulación del directo que el grupo británico tenía fijado en Sevilla el próximo domingo, 12 de julio. Según las distintas notas aparecidas en la prensa, el motivo ha sido una lesión de David Gahan, vocalista y líder de la banda. Para ser más concretos: un "desgarro muscular en el interior del gemelo", producido durante la actuación de Bilbao, justo la anterior a la cita hispalense. Qué le vamos a hacer: el "Tour of the Universe" no desembarcará a orillas del Guadalquivir. Nuestro gozo se queda en un pozo, pero el dinero de las entradas, eso sí, vuelve a nuestros bolsillos. Que a más de uno nos va a venir bien, tal y como están las cosas.
El concierto de Sevilla no ha sido el primero en cancelarse (por cierto, no entiendo por qué muchos medios han utilizado el verbo "suspender", cuando no se ha planteado un regreso a Sevilla para hacer el espectáculo. Se trata de una "anulación" o "cancelación". "Suspender", y cito el diccionario de la RAE en su segunda acepción, supone "detener o diferir por algún tiempo una acción u obra"). Bueno, que me pierdo... Decía que el concierto de Sevilla no ha sido el primero en cancelarse. Entre mayo y junio fueron anulados también los directos de Atenas, Estambul, Bucarest, Sofía, Belgrado, Varsovia, Riga, Graz...; lo cual convertía el paso por España en una lotería. Y la suerte, o mala suerte, al final ha recaído en Sevilla, una ciudad poco acostumbrada a acoger conciertos de gran magnitud. David Gahan arrastra un mal estado de salud, derivado de una supuesta gastroenteritis sufrida hace dos meses. Digo lo de "supuesta" porque finalmente su enfermedad no era ésa, sino un tumor de vejiga, del que ya ha sido intervenido con éxito (todo esto lo extraigo de los comunicados oficiales publicados en la página web del grupo). A pesar de la gravedad del asunto, el cantante ha puesto voluntad para continuar con los conciertos y así lo ha hecho en muchas ciudades. En principio, la lesión muscular en el gemelo no tiene nada que ver con el tumor. Esperemos que no haya más; aunque visto el historial de Gahan...
En fin, seguiremos escuchando a Depeche Mode en discos, qué remedio. A partir del lunes 13 de julio debe iniciarse la devolución del dinero de las entradas en los mismos puntos de venta, y también, según exige Facua, la devolución de los billetes de transporte. Esperemos que no haya líos y no se repita el despropósito del concierto anulado por los Rolling en El Ejido en 2006.

viernes, 27 de febrero de 2009

Personal Gahan

Vamos calentando motores para el concierto de Depeche Mode en Sevilla... Les recuerdo que la banda británica cerrará el "Tour of the Universe" en el Estadio Olímpico el 12 de julio. Si se animan, todavía pueden conseguir entrada... El señor Mateos y yo ya las tenemos, no sé otros... (ejem, ejem).
Aprovecho esto para contar alguna historieta de David Gahan, personaje donde los haya. Un auténtico frontman, como dicen los críticos ingleses: el líder por excelencia de un grupo, portavoz, imagen y (normalmente) vocalista de la banda. Personaje que eclipsa a todos los que le rodean, al que se le sube el ego una barbaridad y al que, si no se le cuida, puede ocurrirle "una serie de catastróficas desdichas" (intentaré seguir con la sección). Personaje que puede ser odiado hasta la extenuación o mitificado hasta la náusea. Requisitos que ha cumplido mr. David Gahan, sobre todo en los noventa, cuando se encontraba en la cima de popularidad.
Parece ser que con los años el chavalín, que estuvo a punto de pifiarla con las drogas, se ha serenado y ha madurado (con más de cuarenta años... ya era hora). Gahan ha sido todo en Depeche Mode. Llegó al grupo en 1980, cuando era un simple imitador de David Bowie, y se hizo desde primera hora con el mando. Su primera decisión fue cambiarle el título al conjunto (Composition of Sound se hacían llamar) por una cursilería que, con el tiempo, se ha convertido en sello internacional (Depeche Mode era, por lo visto, el título de una revista de moda francesa). Dio el espaldarazo definitivo a la música electrónica (todavía arrinconada por el punk), haciéndola accesible a un público más amplio y distinguiéndola con un estilo decadente, de letras enfermizas... La voz nasal de Gahan ha tenido imitadores por todos lados (recuerden si no al cantante de Obk..., ejem, ejem) y sus gestos han llenado muchas portadas de revistas. Después de esos grandes pelotazos titulados Music for the masses (1987) y Violator (1990), dio un giro radical a la estética del grupo con Songs of faith and devotion, mezclando los sintetizadores con las guitarras eléctricas. Más tarde llegaron, con más o menos éxito, Ultra (1997), Exciter (2001), Playing the Angel (2005) y el actual Sounds of the Universe (2008). He ahí una buena lista para descargar de internet y motivarse para el concierto.
La primera vez que vi a Depeche Mode fue en un playback de Rockopop, mítico programa de TVE que llevaba Beatriz Pecker y del que estaba enganchado para grabar las actuaciones en el VHS. El grupo estaba presentando el Violator en 1990 y empezaron, cómo no, con el "Personal Jesus". Casi al final de la canción, Gahan solía "crucificarse", extendiendo los brazos. Gesto que TVE omitió, dando tomas del batería y el teclado. Yo no me di cuenta de eso en aquel momento, claro está, pero sí ahora que todo se puede rescatar por Youtube (os dejo el vídeo).
Volveremos a ver el gesto en Sevilla, esta vez sin censura. Como decía la crónica del concierto que dieron en Granada (2006), Depeche Mode es un grupo muerto desde hace diez años (opinión que comparto), pero que a la hora de la verdad, en los directos, no defraudan y hacen un espectáculo memorable. Eso esperamos.