viernes, 29 de enero de 2010

Original y copia: las mejores versiones de los Beatles

A pesar de los años transcurridos y la pila de tópicos escritos, la música de los Beatles sigue siendo fuente de inspiración para muchos autores, que se afanan en revisar temas clásicos del grupo inglés, o bien se empeñan en destruirlos con alevosía. Hay de todo, claro está. Desde los que osan reformular las canciones sirviéndose de otros géneros (jazz, funk, samba, rumba, bolero, clásica, etc.) hasta los que simplemente imitan y acaban componiendo un bodrio mayúsculo con el que intentan rellenar un disco.
En los últimos meses he ido recopilando temas de los Beatles interpretados por otros grupos y el resultado ha sido en ocasiones sorprendente, y la mayor de las veces, deprimente. Poco a poco he ido confeccionando una lista de las que considero las mejores versiones de los Beatles, en la que podrían estar la célebre "With a little help from my friends" de Joe Cocker, o la desconocida versión de "Michelle" cantada en italiano por Mina Mazzini.
El tema daría para una clasificación interminable. Tanto es así que una emisora de radio británica, que emite (o emitía) por canales digitales, basa su programación exclusivamente en canciones de los Beatles y en las revisiones que han hecho otros autores. Así durante un día y otro, "como un surtidor de una fuente", diría Juan Ramón, cuya agua toma impulso y vuelve a subir sobre sí misma, sin que la música se agote.
Ésta es mi lista provisional de "covers" de los Beatles (se aceptan propuestas):
- Joe Cocker: "With a little help from my friends".
- José Feliciano: "In my life".
- Nina Simone: "Here comes the sun".
- Mina: "Michelle".
- Michael Jackson: "Come together" (muy buena también la versión de Aerosmith).
- David Bowie: "Across the universe".
- Stevie Wonder: "We can work it out".
- Cheap Trick: "Magical Mystery Tour".
- Siouxsie ant the Banshees: "Dear Prudence".
- Oasis: "I am the walrus".
- Neil Young: "A day in the life".
- Eddie Vedder: "You´ve got to hide your love away".

* No creo que sea necesario aclarar que prefiero los originales a las copias..., pero lo aclaro.

viernes, 15 de enero de 2010

Una serie de catastróficas desdichas: Teddy Pendergrass

El pasado miércoles murió Teddy Pendergrass, cantante de soul y R&B, estrella de la balada romántica e icono sexual para muchas mujeres a finales de los años setenta. Sólo unos cuantos medios de comunicación se han hecho eco de la noticia, con breves obituarios o semblanzas que recuerdan su mejor época (véase, por ejemplo, el artículo de José Manuel Gómez en El Mundo, "Aquellos chulazos souleros"). La verdad es que no debe extrañarnos esa ausencia en la prensa, porque Pendergrass apenas era conocido en España. Sus canciones, que fueron éxitos indudables en Estados Unidos, llegaron con cuentagotas a nuestro país y su fama quedó eclipsada por Barry White y Marvin Gaye, quienes contaron con mayor seguimiento internacional.
Los escasos artículos que circulan sobre Pendergrass tienden a compararlo con Marvin Gaye y a situarlo en un escalafón más bajo. Quizás sean acertados los juicios, porque la categoría de Gaye es difícil de igualar. En cambio, no creo que sean afortunados los comentarios que tachan a Pendergrass como un simple imitador de su música, a pesar del parecido físico, del estilo cadencioso, de la fama de mujeriegos y del infortunio que se cruzó en la vida de ambos.
Justo cuando se encontraba en la cima de su carrera artística, después de haber vendido cientos de miles de discos y de haber conseguido una nominación a los Grammy, por su magnífico tema 'Close the door', Pendegrass sufrió un accidente de tráfico que le afectó a su espina dorsal y le dejó inmovilizado de cintura hacia abajo. Fue el 18 de marzo de 1982. El cantante conducía su Rolls-Royce camino de casa, en Philadelphia, acompañado de una transexual que había conocido esa misma noche en un club; cuando le fallaron los frenos y empotró su vida contra un árbol. A partir de ese momento, el atractivo cantante de casi dos metros de altura, que despertaba el apetito sexual de su público, con su torso medio desnudo y sudoroso, pasó a convertirse en el pobre cantante de casi dos metros de altura, que despertaba piedad entre los espectadores. Desde su silla de ruedas, la potente y áspera voz de Pendergrass quedó seccionada, oprimida en su diafragma.
Aun así, Pendergrass tuvo fuerza suficiente para continuar publicando discos. En 1984, grabó el tema 'Hold me' a dúo con Whitney Houston y lanzó la carrera de ésta cuando todavía era una desconocida. Más adelante, se enroló a una gira de conciertos gospel y escribió una autobiografía (Truly blessed) en la que se muestra agradecido a Dios, bendecido a pesar de todo. Pero su presencia se fue haciendo cada vez más intermitente. Antes de que le diagnosticaran el cáncer de colon que le ha llevado a la muerte, con apenas 59 años, su voz volvió a sonar con la canción 'Wake up everybody', que fue uno de los emblemas sonoros de la campaña electoral de Barack Obama en 2008, otro de los fuegos de artificio de la "ilusión" norteamericana.
Como ocurre en tantas ocasiones, la muerte de un artista representa su mejor carta de presentación ante el público que aún no ha oído su nombre. Teddy Pendergrass formó parte de una generación de cantantes negros que ya no estaban obligados a reivindicar derechos y a hacer alusiones a la política en sus discos. Sus canciones hablan principalmente de amor, y después de amor, con algo de cortejo sensual, que no vendría mal recuperar. Aunque el pub y el sofá de 'skay' rojo estén pasados de moda.

sábado, 9 de enero de 2010

"Injusticia exprés", por Ignacio Escolar

Hay una familia en Barcelona que lleva más de un año de juicios, sin poder entrar en su casa, porque se fueron de vacaciones y al volver encontraron la cerradura cambiada y a unos ladrones viviendo dentro. Han tenido mala suerte. Si en vez de robarles el piso, les hubiesen quitado un MP3, su problema se habría solucionado en cuatro días.
Los autores se quejan de que la justicia es lenta, que hay páginas web ilegales que tardan meses o incluso años en cerrar. Es cierto, pero la lentitud judicial no es sólo un problema para la SGAE. Además, el plan propuesto ni siquiera pasa por celebrar un juicio rápido. Se tarda aún menos si primero se condena y después se juzga.
Obligar a la Audiencia Nacional a que vise en cuatro días cada cierre que ordene una comisión ministerial es otro despropósito más, un remedio peor que la enfermedad, que no sustituye a un verdadero juicio. La Audiencia es un tribunal excepcional, bastante sobrecargado, que se ocupa de los delitos más graves: el terrorismo, el narcotráfico, la corrupción… Quitar tiempo a estos problemas para que la justicia de la SGAE vaya rapidita y sin frenos legales es de juzgado de guardia.
(Público, 9-I-2010)

domingo, 3 de enero de 2010

Todo nuevo de nuevo

Vamos começar
Colocando um ponto final
Pelo menos já é um sinal
De que tudo na vida tem fim

Vamos acordar
Hoje tem um sol diferente no céu
Gargalhando no seu carrossel
Gritando nada é tão triste assim

É tudo novo de novo
Vamos nos jogar onde já caímos
Tudo novo de novo
Vamos mergulhar do alto onde subimos

Vamos celebrar
Nossa própria maneira de ser
Essa luz que acabou de nascer
Quando aquela de trás apagou

E vamos terminar
Inventando uma nova canção
Nem que seja uma outra versão
Pra tentar entender que acabou

Mas é tudo novo de novo
Vamos nos jogar onde já caímos
Tudo novo de novo
Vamos mergulhar do alto onde subimos

(Paulinho Moska, "Tudo novo de novo")

martes, 29 de diciembre de 2009

Fuera llueve un mundo frío... ¿no es maravilloso?

Via, via, vieni via di qui,
niente più ti lega a questi luoghi,
neanche questi fiori azzurri...
via, via, neanche questo tempo grigio
pieno di musiche e di uomini che ti sono piaciuti...

It's wonderful, it's wonderful, it's wonderful,
good luck my babe,
it's wonderful, it's wonderful, it's wonderful,
I dream of you...
chips, chips, du-du-du-du-du

Via, via, vieni via con me,
entra in questo amore buio,
non perderti per niente al mondo...
via, via, non perderti per niente al mondo
lo spettacolo d'arte varia
di uno innamorato di te...

It's wonderful, it's wonderful, it's wonderful...
Via, via, vieni via con me,
entra in questo amore buio, pieno di uomini...
via, entra e fatti un bagno caldo,
c'è un accappatoio azzurro,
fuori piove un mondo freddo...
It's wonderful, it's wonderful, it's wonderful...

(Paolo Conte, "Via con me")

jueves, 10 de diciembre de 2009

Ectoplasmas de los ochenta

Se anuncia una gira conjunta para recordar la música española de los ochenta. Horror. Entre los componentes de expedición tan original, aparecen Manolo Tena, Inhumanos, La Trampa, El Norte, La Guardia, Amistades Peligrosas (lo que queda de aquella enemistad), Siniestro Total... Siniestro, siniestro. Más que un espectáculo, esto parece la sinopsis de una película de terror. Pero del cine de terror español pre-Rec, con toda su caspa y su serie b.
No sé. Quizás estos personajes no se den cuentan de que una gira como ésta les perjudica más de lo que les beneficia. Se harán unos cuantos bolos, sacarán el disco de los conciertos y... ¿después? Después a regresar al anonimato, al tedio diario, a ver del "40 al 1" (no sé si lo pondrán todavía) o el remedo de Rockopop, mientras esperan una llamada milagrosa de una discográfica y vuelvan a regrabar sus "éxitos". O a hacer cola en la SGAE, deseando que los de "Cuéntame como pasó" se acuerden de ellos cuando superen el golpe de Tejero y el niño de la serie se compre un disco de la movida.
Cansa esto de la movida. Parece que no hubo otra cosa en el panorama musical en toda una década. No hay canción de esa época que se escuche sin que te haga sonrojar, como sintiendo vergüenza ajena. Bueno, me equivoco, hay excepciones. Gracias a los hermanos Auserón, tuvimos a Radio Futura y la 'Estatua del jardín botánico', que para mí es la mejor canción de los ochenta (por lo que he leído, también opinan lo mismo gente como Sabina, Bunbury, Miguel Ríos o Almudena Grandes). Radio Futura se mantiene sin complejos de ningún tipo. Cada uno por separado, claro. Actualizándose, renovando su música, buscando nuevos caminos. No como éstos que se reúnen ahora para recordar historias verdes de la mili.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Quique González: una crónica imposible

Una gripe me dejó anoche enclaustrado, cumpliendo en casa, con leche caliente y cama, la penitencia de perderme el concierto de Quique González en la Sala Q. Concierto que esperaba con ilusión, después del buen sabor de boca que me deparó el anterior, celebrado en la misma sala sevillana el 14 de noviembre de 2008, y en el que sí pude estar de cuerpo presente y en saludables condiciones. Vengo escuchando a Quique González desde hace al menos ocho años, cuando publicó Salitre 48, y todo directo suyo supone para mí un acontecimiento importante.
Una crónica imposible del concierto de anoche me lleva a intuir los acordes de "La lluvia debajo del brazo" o "Nadie podrá con nosotros", temas que se incluyen en su último álbum, Daiquiri Blues. A imaginar los instantes íntimos y cercanos, logrados con temas como "Aunque tú no lo sepas"; y a desperezar la nostalgia con el rock de "Miss camiseta mojada" o "Te lo dije". Pero eso no sería más que una crónica ficticia, la ilusión de quien no tiene más remedio que inventar a falta de datos comprobables.
De lo único que puedo estar seguro es de que el concierto de ayer fue diferente a los del resto de la gira. Quique González no repite nunca un espectáculo, a pesar de que el listado de temas pueda ser el mismo. No hace productos industriales, prefabricados. No se sirve de luces ni pantallas gigantes para deslumbrar al personal. Es, como ha dicho algún que otro crítico, un músico honesto y arriesgado, que rompió su contrato con una gran casa discográfica para trabajar con independencia. Es de los que hablan sobre el escenario, sin necesidad de lloriquear por la piratería y otros males.
Hace tiempo le leí en una entrevista que no estaba dispuesto a entrar en el juego de la industria discográfica, que utiliza ahora a sus artistas para reclamar por las pérdidas y el mal que supone Internet. Durante muchos años, esas empresas se mantuvieron al margen de las condiciones en las que trabajaban los músicos, mirando para otro lado cuando se hablaba del exiguo porcentaje que les correspondía a los creadores. Ahora, en época de vacas flacas y agotado el negocio, les exigen que den la cara por ellos. Algo que gente como Quique González, un trabajador nato de la música (y no una estrella de revista y televisión), no está dispuesto a hacer.
Está claro que la piratería empobrece el mercado musical. Pero es probable que ese mercado no fuera el más justo. Por mucho top manta que exista, o mucha descarga ilegal, la creatividad de los verdaderos autores no va a mermar. Quizás, la manida crisis sirva para poner a unos y a otros en el lugar que les corresponde, para hacer una limpieza necesaria. Muchos de los que protestan, sin asomo de humildad, no saben lo que es componer; y muchos otros hasta se avergonzarían de tocar para un auditorio de menos de 500 personas. Seguro que a más de uno le aparecería una sonrisa boba al oír el nombre de una sala sevillana llamada Q, y otros pondrían cara de interrogación ante el nombre de un tal Quique González. Verles escribir versos como los suyos también sería una crónica imposible.