domingo, 12 de julio de 2009

Un viaje entre los sesenta y los noventa en 'LHS'

A la espera de que el señor Mateos deje sus obligaciones y se reincorpore a lo verdaderamente importante, 'La huella sonora' sigue su curso esta noche en Radio Guadaíra con una propuesta musical inolvidable. A partir de las once, pueden disfrutar, bien en sus casas, bien en sus respectivos coches, de un viaje entre los años sesenta y noventa, con temas de los Temptations, Aretha Franklin, Four Tops, Guns ´n´ Roses, Nirvana, Travis, REM o U2. Es decir, de todo un poco. Sin olvidar, claro está, la petición que nos hizo días atrás Manolo Olías: ese pedazo de canción del Bob Dylan más católico (no sé si habrá pillado el 107.7 en Estambul). Aquí les dejo el listado completo del programa.
- Franki Valli: 'Grease'.
- The Temptations: 'My girl'.
- Aretha Franklin: 'Natural woman'.
- Four Tops: 'Reach out I´ll be there'.
- Shangri-las: 'Leader of the pack'.
- Jimmy Ruffin: 'Black is black'.
- Bob Dylan: 'Precious Angel'.
- Dire Straits: 'Down to the waterline'.
- Guns ´n´ Roses: 'Nightrain'.
- Nirvana: 'The man who sold the world'.
- Travis: 'Sing'.
- REM: 'Belong'.
- U2: 'Where the streets have no name'.

sábado, 11 de julio de 2009

Depeche Mode cancela el concierto de Sevilla

Por noticias y rumores previos, más de uno barruntaba la anulación del directo que el grupo británico tenía fijado en Sevilla el próximo domingo, 12 de julio. Según las distintas notas aparecidas en la prensa, el motivo ha sido una lesión de David Gahan, vocalista y líder de la banda. Para ser más concretos: un "desgarro muscular en el interior del gemelo", producido durante la actuación de Bilbao, justo la anterior a la cita hispalense. Qué le vamos a hacer: el "Tour of the Universe" no desembarcará a orillas del Guadalquivir. Nuestro gozo se queda en un pozo, pero el dinero de las entradas, eso sí, vuelve a nuestros bolsillos. Que a más de uno nos va a venir bien, tal y como están las cosas.
El concierto de Sevilla no ha sido el primero en cancelarse (por cierto, no entiendo por qué muchos medios han utilizado el verbo "suspender", cuando no se ha planteado un regreso a Sevilla para hacer el espectáculo. Se trata de una "anulación" o "cancelación". "Suspender", y cito el diccionario de la RAE en su segunda acepción, supone "detener o diferir por algún tiempo una acción u obra"). Bueno, que me pierdo... Decía que el concierto de Sevilla no ha sido el primero en cancelarse. Entre mayo y junio fueron anulados también los directos de Atenas, Estambul, Bucarest, Sofía, Belgrado, Varsovia, Riga, Graz...; lo cual convertía el paso por España en una lotería. Y la suerte, o mala suerte, al final ha recaído en Sevilla, una ciudad poco acostumbrada a acoger conciertos de gran magnitud. David Gahan arrastra un mal estado de salud, derivado de una supuesta gastroenteritis sufrida hace dos meses. Digo lo de "supuesta" porque finalmente su enfermedad no era ésa, sino un tumor de vejiga, del que ya ha sido intervenido con éxito (todo esto lo extraigo de los comunicados oficiales publicados en la página web del grupo). A pesar de la gravedad del asunto, el cantante ha puesto voluntad para continuar con los conciertos y así lo ha hecho en muchas ciudades. En principio, la lesión muscular en el gemelo no tiene nada que ver con el tumor. Esperemos que no haya más; aunque visto el historial de Gahan...
En fin, seguiremos escuchando a Depeche Mode en discos, qué remedio. A partir del lunes 13 de julio debe iniciarse la devolución del dinero de las entradas en los mismos puntos de venta, y también, según exige Facua, la devolución de los billetes de transporte. Esperemos que no haya líos y no se repita el despropósito del concierto anulado por los Rolling en El Ejido en 2006.

lunes, 6 de julio de 2009

Morir a los 27

Hace un par de años, justo por estas fechas, visitaba el cementerio parisino del Père Lachaise de la mano de la curiosidad y un cierto interés malsano. Dicho sea sin eufemismos: de la mano del morbo. Al igual que hacen miles de turistas cada año, compré un plano a las puertas del camposanto y me dediqué durante varias horas a buscar las tumbas de los personajes célebres que allí reposan no con demasiada paz. Visité, cómo no, los nichos de Abelardo y Eloísa, Chopin, Balzac, Delacroix, Edith Piaf, Stein, Molière, Wilde y otros muchos que ni siquiera recuerdo. Entre todos ellos, el que mejor se quedó grabado en mi memoria fue Jim Morrison, el líder de los Doors, cuyo tumba destacaba y desentonaba entre las demás. En primer lugar, por la cantidad de visitantes que la rodeaban y la fotografiaban, custodiados por un gendarme de rostro cansado; y en segundo lugar, por la forma poco convencional o poco clásica del monumento, exento de todo signo religioso y con un cubículo donde sus seguidores más kitsch lanzan todo lo que se pueda imaginar: desde flores y poemas hasta chustas de porros.
Me fui del Père Lachaise con un sabor agridulce -lógicamente, no visitaba el lugar más alegre del mundo-, fascinado por la armonía del lugar -un parque apacible para pasear y alejado del bullicio de París-, pero decepcionado por el espectáculo morboso, del que yo mismo participaba. Resultaba triste, al menos para mí, observar cómo la tumba de una persona, su recuerdo físico -aunque sea en piedra-, puede llegar a trivializarse y convertirse en un fetiche más para consumir. Como un ídolo muerto, otro más, de la cultura de masas. Muerto cuando sólo contaba 27 años, por el exceso de las drogas y el alcohol.
El de Jim Morrison es un caso paradigmático de ese estúpido cliché del rock, del vivir deprisa y dejar un cadáver bonito. Y es, además, el caso más conocido y recurrente del famoso "club de los 27", ese grupo de músicos que han fallecido justo a esa edad, cuando estaban en el apogeo de su popularidad. Jimi Hendrix, Janis Joplin o Kurt Cobain murieron, curiosamente, a los 27 años, por causas parecidas, casi siempre relacionadas con algún tipo de adicción o arrebato de locura. Una mera coincidencia que se ha convertido en un motivo más de superstición para el mundillo de la música, e incluso en objeto de estudio -como si el tema tuviera peso suficiente para dedicarle una tesis doctoral-. Ya se lo dijo Joselito el Gallo a Ortega y Gasset: "Hay gente pa tó".
Lo crudo de este asunto no es el dedicar una visita o un estudio a estas estrellas del rock, sino el convertirlos en objeto de culto, como hacen miles de fanáticos, que ven en éstos modelos a seguir, no siendo siempre sus dotes musicales lo más importante. Lo que interesa es todo lo que rodeó sus biografías, lo que se vende como transgresión y genialidad, cuando realmente no hay más que imbecilidad o la frustración de unas vidas desperdiciadas. Interesan y hasta crean complicidad frases como las de Brian Jones, también fallecido a los 27 años: "Sí, quiero ser famoso. Y no, no quiero cumplir treinta años". Cita que ha pasado a la posteridad serigrafiada en camisetas y gorras -vaya honor-.
Una vez más se podría aplicar aquí la moraleja de valorar la obra y no al autor. Algo remotamente posible; mucho menos teniendo en cuenta a los personajes citados. No hace falta cuestionarse si esos artistas serían hoy igualmente admirados si continuaran vivos. Quizás, sus estrellas se hubieran apagado con el tiempo, a medida que envejecían. O quizás hubieran brillado aún más, con la cabeza asentada y libres del destino marcado.
(Por cierto, hoy cumplí 28. Ya no seré un "mito" del rock and roll).

domingo, 5 de julio de 2009

Un recuerdo al mejor Michael Jackson en 'LHS'

Desde que empezamos 'La huella sonora', hace ya varias semanas, la música de la Motown no ha faltado en el programa. Curiosamente, habíamos repasado canciones de Marvin Gaye, Diana Ross, Mary Wells, Thelma Houston y otros grandes artistas negros que catapultaron al sello creado por Berry Gordy a la cima discográfica; sin incluir, por esas casualidades de la vida, al buque insignia de ese proyecto musical, Michael Jackson. Su muerte el pasado 25 de junio ha sido la excusa irremplazable para reservarle el hueco que se merece en 'La huella sonora', en el programa que se emitirá esta noche en Radio Guadaíra (107.7 fm), como siempre a partir de las once de la noche. A modo de recuerdo o pequeño homenaje, podremos oír sus primeros éxitos con los Jackson Five y en solitario: temas no tan recordados como 'Maria', y otros célebres como 'Blame it on the boogie' o 'Billie Jean'. Para no saturar el espacio con tanto "rey del pop", también incluiremos en la segunda mitad del programa a otros autores que iban en la misma línea (del tipo de Quincy Jones, el gran productor de MJ; Barry White o Lionel Richie). Y cerraremos con una fritura mixta que irá desde Pink Floyd a Depeche Mode, principalmente para recordar que estos últimos estarán en concierto justo dentro de una semana en Sevilla. Les dejo el listado completo de autores y canciones que se escucharán esta noche (anímate, Alberto, y pide algo... que no sea música de capilla, claro).
- Jackson Five: 'I want you back'.
- Michael Jackson: 'Maria'.
- Michael Jackson: 'We´re almost there'.
- Jackson Five: 'Blame it on the boogie'.
- Quincy Jones: 'Ain´t no corrida'.
- Barry White: 'Let the music play'.
- Lionel Richie: 'Running with the night'.
- Pink Floyd: 'Learning to fly'.
- Jackson Browne: 'Running on empty'.
- David Bowie: 'Life on Mars?'
- Depeche Mode: 'I feel you'.
- Michael Jackson: 'Billie Jean'.

martes, 30 de junio de 2009

Poveda deslumbra en Alcalá

En la tierra de Joaquín el de la Paula, el cantaor por excelencia de la soleá, y justo en el entorno donde éste vivió, el barrio antiguo del Castillo de Alcalá de Guadaíra, la voz de Miguel Poveda sonó limpia y deslumbrante, en honor a una tradición flamenca que milagrosamente sigue vive en aquel arrabal. Arrabal que durante siglos fue el eje vital de un pueblo y del que ahora apenas se contempla su cara negativa, como foco de problemas sociales; o su parte superficial, como un lugar idóneo para obtener futuros rendimientos turísticos. Muy cerca de aquellas casas-cuevas, que pretenden desnaturalizar al modo del Sacromonte granadino, aquellos hogares que cobijaron a la familia de los Gordos y que resguardaron el hambre de tantos gitanos -la "jambre negra", que escribió Manolo Jaro-, tuvo lugar una nueva edición del Festival Joaquín el de la Paula. Un certamen que cumple ya 31 años y que, paso a paso, se va fraguando como un encuentro cada vez más sólido, con reclamos tan atractivos como los de Poveda.
Un festival que contó con la apertura de Antonio Solís, un cantaor local, ganador del Concurso de la Soleá de este año. Cantaor añejo, con un chorro de voz potente, que ahora, a sus cuarenta años, empieza a fluir, después de fajarse en peñas y en el ambiente familiar. Solís es de esos cantaores humildes, con un respeto enorme a los grandes, que pierde todo el nervio al primer toque de guitarra y que se asentará y destacará sólo si vence ese reparo inicial de los que verdaderamente conocen el arte, como les ocurre también a aquellos escritores ocultos que lanzan sus textos al fuego por timidez. La voz del alcalareño puso el prólogo a una noche que rayó a gran altura con el malagueño Cancanilla, cantaor criado en Los Canasteros, al calor de Caracol; la Argentina, que puso de manifiesto por qué es una artista de "moda" (y lo seguirá siendo); y Luis el Zambo, el pescaero de Jerez que tiene el don de sobresalir sin sobresalir, de dominar todos los palos con una maestría que ha legado a uno de sus mejores discípulos, Miguel Poveda, quien le rindió homenaje en torno a las tres de la madrugada del pasado sábado.
Por cierto, en cuanto al horario habría que plantear un cambio para ediciones siguientes. No es de recibo comenzar media hora más tarde de lo previsto, tal y como se había programado, algo que puede entrar dentro de "lo normal"; pero tampoco extender demasiado la cita, nada menos que hasta rozar las cinco de la madrugada, que es cuando finalizó el baile de Juan de Juan. Existen muchas alternativas a estas horas, como, por ejemplo, limitar la duración de los espectáculos o, simplemente, empezar antes el festival, más si cabe un día como el sábado y con un temperatura agradable. No se entiende muy bien esta decisión, ni la de prolongar en demasía el intermedio; factores que provocaron un continuo ir y venir de la gente por los pasillos. Gente que, en muchos casos, venía de fuera de Alcalá y que tenía por delante, a altas horas de la madrugada, varios kilómetros hasta regresar a sus casas.
A pesar de este horario intempestivo y de algunos fallos del sonido, el reclamo de Poveda hizo notable la presencia de espectadores casi hasta el final. El cantaor catalán fue el "gancho" elegido para esta edición del festival y, sin duda, no defraudó. Poveda tiró de su repertorio habitual, con alegrías, soleás, siguiriyas, bulerías..., que remató con sus "cuplés flamencos", como él llama a ese popurri de coplas jondas, en las que ha podido recrearse en su último trabajo, Coplas del querer. Poveda fue, como se ha dicho, el "gancho" para atraer a un público más numeroso y joven, que, pudiendo "entender" más o menos de flamenco, siente una emoción inusitada por algo que parecía reducido a otros círculos. Este "charnego" orgulloso de serlo, que se crió oyendo la música de Pink Floyd y la de Bambino, que siente admiración por Santiago Auserón y Mairena, ha conseguido rejuvenecer el flamenco y acercarlo, sin estridencias, a otros ámbitos de los que se creía apartado. Tiene tal soltura, tanta potencia y tanto dominio para modular su voz, que ha terminado por convencer a los más incrédulos. Aunque esto último bien poco le importe. Poveda no canta para demostrar nada a nadie, ni mucho menos para callar las bocas del purismo y la ortodoxia, cuyos argumentos suenan como ecos rancios y sin mucho sentido. Como artista, sus únicos objetivos son los de "crear" y hacer disfrutar al público, tal y como hizo el pasado sábado en Alcalá, en la tierra de Joaquín el de la Paula.

lunes, 29 de junio de 2009

Música de cantautores en 'LHS'

Poco a poco vamos haciendo más temáticos los programas de 'La huella sonora', que emitimos en Radio Guadaíra los domingos a las once de la noche (por si alguien todavía no se ha enterado). No es que sea nuestro objetivo el ofrecer programas monográficos... Lo único que se pretende es ser más o menos coherente con la selección de los temas. Por eso, la noche pasada pudimos escuchar canciones de Simon and Garfunkel, Cat Stevens, Leonard Cohen, José Feliciano, Serrat, Silvio Rodríguez o Sabina. De los grandes cantautores internacionales y patrios. Con estos últimos, aprovechamos para introducir, por fin, música en español, todavía inédita en 'LHS'. Les dejo aquí la lista completa, en la que no faltaron, además, otras perlas del rock, como, por ejemplo, el 'Little wing' de Jimi Hendrix o 'The house of rising sun' de los Animals.
- Jimi Hendrix: 'Little wing'.
- The Animals: 'The house of rising sun'.
- Simon and Garfunkel: 'I´m a rock'.
- The Beatles: 'You´ve got to hide your love away'.
- Cat Stevens: 'Peace train'.
- Jethro Tull: 'Thick as a brick'.
- Leonard Cohen: 'Suzanne'.
- José Feliciano: 'Light my fire'.
- The Skyliners: 'Since I don´t have you'.
- Serrat: 'Mediterráneo'.
- Silvio Rodríguez: 'La maza'.
- Sabina: 'Rebajas de enero'.

viernes, 26 de junio de 2009

Una serie de catastróficas desdichas: Michael Jackson

Tenía en mente desde hace unas semanas escribir algo sobre Michael Jackson. Pueden creérselo o no, poco importa. O pueden llamarme oportunista, si quieren. Lo mismo da. La cuestión es que quería escribir algo de él desde que vi anunciada su nueva gira, su regreso a los escenarios. Y pensé al instante incluirlo en la serie de "catastróficas desdichas" que he creado en este blog, a pesar de que el espacio estaba reservado para estrellas de la música que habían tenido un desenlace desgraciado, como ya se vio en Al Green o en Marvin Gaye. (Tengo en cartera también una entrada sobre James Brown, y no por ello voy a ser oportunista).
Lo cierto es que me rondaba por la cabeza la figura de Michael Jackson, pensando en qué estado iba a comparecer en los conciertos de Londres, y todo me parecía grotesco. Leer que había dilapidado su fortuna y ahora necesitaba con urgencia volver a cantar para mantener no una vida normal, como la de cualquiera, sino sus lujosas necesidades, me resultó penoso. Como también me resultan tristes y esperpénticas todas estas manifestaciones de "dolor popular" que se han desatado por su muerte. Y lo que aún nos queda. Gente por la calle llorando, personajes surrealistas que lo imitan a las puertas del hospital, madres angustiadas que llaman a los programas de radio porque sus hijos han entrado en estado de "shock" por la noticia... Esto último no me lo invento: lo pude escuchar anoche en 'Hablar por hablar'. (Algún día de éstos acabo llamando yo).
Nada nuevo, me dirán. Es el absurdo que ha creado esa cultura de masas de la que todos renegamos, como si cada día leyéramos a Platón, pero a la que estamos unidos indiferentemente. Y no hay nada original en ello. En otras épocas, sandeces de diverso tipo han entontecido los cerebros y continúan haciéndolo. Sin ir más lejos, las religiones siguen lanzando mensajes irracionales cada día, por los que la gente llora y se mata. Y no nos apartamos de ello: seguimos atrapados en esa red de ficciones por muchos motivos, quizás porque necesitamos creer en algo.
No pretendo hacer aquí un estudio antropológico de la muerte de Michael Jackson; sólo cuestionar todo lo que le rodea. Todo lo que le rodea ahora, que está a punto de ser enterrado, y todo lo que le ha rodeado prácticamente desde que nació, puesto que con tan sólo cuatro años, Michael Jackson fue empujado a un escenario. Digo lo de "empujado", porque con esa edad no se tiene capacidad para decidir nada. Y a partir de ahí, cada movimiento suyo ha sido seguido y magnificado hasta límites insospechados. Como en la película El show de Truman, su vida ha sido vigilada desde que era un niño y le ha sido robada. Con esto no justifico sus excentricidades, ni sus posibles delitos de pedofilia, ni su falta de personalidad. Sólo lo lamento, como podría lamentar la desgracia de cualquier otra persona. Michael Jackson ha sido un muñeco roto y un ser desdichado en toda regla. Ha tenido todas las oportunidades posibles para disfrutar de la vida más placentera y las ha lanzado a la basura. Y eso es lo que realmente sorprende, aunque ya cada vez menos. Lo hemos visto en Elvis Presley, en Marylin y en tantos otros juguetes de la cultura de masas, que apenas quedan unas palabras sinceras para recordar lo que éstos hayan podido aportar. Los elogios que aparecen en los medios suenan huecos, algo descarados, como si intentaran contener una carcajada final. Como diciendo: "¡Mirad cómo ha muerto este pardillo!" Sin reparar que hasta el ser más grotesco del orbe ha tenido también una infancia y una pizca de dignidad.
Hace tiempo leí una cita de Salinger que decía, más o menos, que a un escritor hay que leerlo, pero más valía no conocerlo. La verdad es que la frase le viene como anillo al dedo a este caso, y al de tantos otros artistas, a los que deberíamos valorar por su obra. Como ocurre con la literatura anónima. Es preferible no conocer siquiera al autor, por ejemplo, de El lazarillo de Tormes, pues quizás nos decepcionáramos al entrar en detalles de su biografía. Pero pedir eso a día de hoy, en este mundillo de la música, resulta más bien una estupidez. Si se pudiera escuchar el 'Ain´t no sunshine' sin saber quién estaba detrás de esa voz de niño, entonces todo sería perfecto.